28.9.26

Algo mas sobre la Cuestión Malvinas “Malvinas, Magallanes y Ushuaia, el tablero que Trump considera uno de los ejes de la geopolítica de EEUU en el continente” – PARTE 2


Para EEUU existe, además, un componente adicional ¡China!

La participación de EEUU en el proyecto de Ushuaia debe analizarse dentro de un marco geopolítico más amplio, para Washington, el extremo sur argentino reviste importancia estratégica por su proyección sobre el Atlántico Sur, las rutas marítimas interoceánicas y el acceso a la Antártida (Mapa: zona-militar.com)

- Una de las principales preocupaciones de EEUU en América Latina es evitar que China consiga posiciones capaces de proporcionar información, influencia o eventualmente servicios logísticos sobre infraestructuras críticas y corredores estratégicos.
Esa preocupación alcanza al canal de Panamá, a los puertos sudamericanos, a las estaciones espaciales, a las telecomunicaciones y también a las enormes flotas pesqueras chinas que operan frente al Atlántico Sur. 
El Pentágono ha definido a Argentina como un actor relevante para la seguridad regional y sigue particularmente las actividades de las flotas de aguas distantes en la zona

Imaginemos entonces otro escenario
- Una Argentina fuertemente asociada con EEUU, desarrolla, con financiamiento y tecnología norteamericana, un gran complejo portuario y logístico en Ushuaia, éste conserva íntegramente la soberanía argentina, pero dispone de capacidad de reparación, abastecimiento, combustible, vigilancia marítima, búsqueda y rescate, operaciones antárticas y eventualmente apoyo logístico interoperable con países aliados.
Argentina obtiene infraestructura que necesita desesperadamente y fortalecería así su soberanía efectiva en el extremo austral y EEUU obtiene un socio confiable en uno de los vértices geográficos más importantes del hemisferio

Islas Malvinas y la relación EEUU y Reino Unido
- EEUU comienza a considerar a Argentina como socio fundamental para la seguridad del Atlántico Sur, los pasos bioceánicos australes y la proyección antártica, mantener indefinidamente una política que en la práctica congela la controversia de Malvinas puede empezar a resultar menos funcional para los intereses estadounidenses

- Durante décadas predominó otra ecuación, que el Reino Unido era uno de los aliados militares más confiables de Washington y las islas ofrecían una extraordinaria plataforma británica en el Atlántico Sur.
EEUU podía permitirse la neutralidad jurídica porque estratégicamente el statu quo no le generaba inconvenientes, pero, la pregunta que debería formularse hoy es si esa ecuación está comenzando a cambiar debido a los cambios globales que a diario estamos contemplando

- Argentina podría ofrecer algo que Londres no puede ofrecer desde Malvinas, "territorio continental sudamericano, proximidad simultánea a los dos océanos, acceso terrestre y aéreo, recursos energéticos y minerales, infraestructura sobre el continente, asociación regional y una extensa fachada sobre el Atlántico Sur"

- Esto, no significa que Washington vaya a sacrificar su histórica relación con Gran Bretaña, sería una conclusión demasiado apresurada, pero Trump ha demostrado que concibe las alianzas de una manera transaccional.
Para él, las relaciones históricas pesan menos que la utilidad presente, si considera que Londres no acompaña suficientemente determinados objetivos estadounidenses y que Buenos Aires puede convertirse en una pieza útil para contener a China en Sudamérica, Malvinas podría adquirir valor como instrumento de negociación.

- Existen entonces varios escenarios; 
º el más espectacular sería un reconocimiento estadounidense de la soberanía argentina, aunque parece también el más difícil por el impacto inmediato sobre Londres, 
º más probable sería una política escalonada (a) reconocimiento inequívoco de la existencia de una disputa, (b) exhortación a negociar, (c) mediación estadounidense y presión diplomática creciente sobre el Reino Unido,
º una tercera posibilidad consiste en que no exista inicialmente ninguna modificación jurídica sustancial, pero sí un acuerdo estratégico mucho más amplio con Argentina que fortalezca su posición internacional y modifique gradualmente la relación de fuerzas en el Atlántico Sur.

No debe descartarse tampoco que Trump utilice el tema simplemente como mecanismo de presión sobre los británicos y luego retroceda. Argentina debe contemplar esa eventualidad porque una política exterior seria no puede construirse sobre simpatías personales ni sobre declaraciones circunstanciales de ningún presidente extranjero


El rompehielos “Almirante Irízar” frente a la Base Naval de Ushuaia (Foto: zona-militar. Com). El año 2024 marcó un punto de inflexión político en torno a la Base Naval Integrada. En abril, el presidente Javier Milei realizó un viaje relámpago a Ushuaia junto a la entonces jefa del Comando Sur de Estados Unidos, general Laura Richardson. Durante el acto, el mandatario afirmó, "Hoy estamos aquí para ratificar nuestro esfuerzoen el desarrollo de nuestra Base Naval Integrada. Se trata de un gran centro logístico que constituirá el puerto de desarrollo mas cercano a la Antártida y convertirán a nuestros paísesen la puerta de entrada al continenete blanco"

¡Existe la oportunidad!
- Argentina debería evitar la tentación de pedir solamente una declaración sobre Malvinas y aprovechar esta ventana para plantear algo mucho más ambicioso ¡una política integral del Atlántico Sur!

- Eso significa recuperar capacidades navales y aéreas;
º desarrollar Ushuaia,
º fortalecer la presencia antártica,
º vigilar nuestra Zona Económica Exclusiva,
º explotar responsablemente nuestros recursos,
º aumentar la cooperación con Chile sobre los pasos australes,
º construir infraestructura logística y,
º convertir al extremo sur argentino en un nodo que resulte indispensable para Occidente.

- Hay además una dimensión particularmente interesante en la relación con Chile, el estrecho de Magallanes pertenece a Chile y cualquier arquitectura seria de seguridad marítima austral debería incluir a Santiago.
Argentina y Chile ya realizan desde hace más de dos décadas la Patrulla Antártica Naval Combinada, demostrando que existe una base concreta para ampliar la cooperación, una coordinación estratégica entre Argentina, Chile y EEUU podría ofrecer a Occidente una estructura de seguridad y asistencia marítima alrededor del extremo austral sin alterar soberanías nacionales.

- El papel de EEUU en la región se fortaleceria dentro de una misma estructura “Las Américas”, la geografía, tantas veces considerada una condena argentina, podría finalmente convertirse en un activo
El mundo de 2026 está aprendiendo nuevamente una antigua lección naval "quien domina exclusivamente las rutas más cortas puede quedar prisionero de ellas cuando comienza una guerra"
Suez, Ormuz, Bab el-Mandeb y Panamá, han demostrado distintas formas de vulnerabilidad, cuando esas puertas se cierran o se vuelven inseguras, los mapas se agrandan y reaparecen rutas que parecían secundarias

Entonces vuelven Magallanes, el cabo de Hornos y Drake y junto a ellos aparecen Tierra del Fuego, Ushuaia, la Antártida y Malvinas

Mapa que muestra los puntos estratégicos tanto de Chile - Punta Arenas y Argentina – Ushuaia (Mapa: zona-militar.com)

- A esta altura, quizás la pregunta más importante no sea solamente qué anunciará Javier Milei ni si Donald Trump cambiará una frase de la diplomacia estadounidense, la verdadera cuestión es si estamos frente al comienzo de una transformación de la arquitectura estratégica del Atlántico Sur

¿Si así fuera? Argentina tendría delante suyo una oportunidad excepcional, "no debería limitarse a contemplarla ni cambiar soberanía por favores, debería hacer exactamente lo contrario ¡utilizar su extraordinaria posición geográfica para acumular poder nacional, infraestructura, alianzas y capacidad de negociación!"

* "¡Porque en geopolítica los mapas no cambian, lo que cambia, repentinamente, es el valor de cada lugar que aparece en ellos!"

Fuentes:
- Daniel Romero
- totalnewsagency.com
- Otras fuentes consultadas; Departamento de Estado de los EEUU; Reuters; Ministerio de Defensa de la República Argentina; Armada Argentina; Agencia Nacional de Puertos y Navegación; UNCTAD; US Naval Institute; Center for Strategic and International Studies

PD: "¡In Memorian!"
Comando “Cóndor”, hace 60 años aterrizaban en Malvinas el 28/09/1966 a las 9:57, el Comando emitió un comunicado que fue escuchado por radioaficionados y retransmitido al continente, decía: “Operación Cóndor cumplida. Pasajeros, tripulantes y equipo sin novedad. Posición Puerto Rivero, Islas Malvinas, autoridades inglesas nos consideran detenidos”

28/09/1966 - Comando Cóndor, sus integrantes fueron; Dardo Cabo, Alejandro Giovenco, María Cristina Verrier, Juan Carlos Rodríguez, Pedro Tursi, Víctor Chazarreta, Pedro Bernardini, Edelmiro Navarro, Edgardo Salcedo, Andrés Castillo, Juan Carlos Bovo, Fernando Aguirre, Ricardo Ahe, Luis Francisco Caprara, Norberto Karasiewicz, Fernando Lisardo, Ramón Sánchez y Aldo Ramírez. El más joven tenía 18 años; el más grande, 32, había estudiantes, obreros metalúrgicos, empleados de oficinas (Foto: infobae.com)


"Mi nombre es Dardo Cabo y con el Comando Cóndor a mis órdenes tomamos el control de la aeronave para dirigirnos a las Islas Malvinas. Pongan rumbo 105”, anunció el líder de la operación a través de la radio del avión.
El Douglas DC-4 aterrizó en la Isla Soledad a las 8.42. No hubo heridos. La nave carreteó unos 800 metros después de tocar tierra, y quedó enredado en la turba malvinense. Apenas bajaron del avión, una acción que hicieron a través de sogas, los 18 militantes renombraron el lugar: le pusieron “Puerto Rivero”, un homenaje al gaucho que lideró la rebelión contra la ocupación británica en 1833, a continuación, el Comando Cóndor desplegó siete banderas argentinas que había confeccionado especialmente la madre de Cristina Verrier. Las colgaron en alambrados, postes y sobre el fuselaje del avión. Los militantes y los tripulantes cantaron el Himno Nacional (Foto: infobae.com)

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